La vacunación

Las vacunas son unos preparados obtenidos a partir de microorganismos que han perdido su poder para provocar la enfermedad y que una vez administrados producen en la persona una inmunidad frente a la enfermedad de que se trate.

Las vacunas previenen la enfermedad; protegen a quien está vacunado para que no sufra la enfermedad. Sin embargo, en su mayoría, no sólo proporcionan protección individual a quien se le administra, sino también una protección colectiva ya que contribuyen a romper la cadena de transmisión de la infección, deteniendo la difusión de la enfermedad si se consigue un número elevado de personas resistentes contra la misma.

Por eso, es necesaria una cobertura de vacunación alta en toda la población, para que la inmunidad colectiva haga que disminuya el número de personas que padecen determinadas enfermedades infecciosas, llegando incluso a la eliminación de las mismas.

Por otra parte, las vacunas son prácticamente inocuas, es decir, no producen la enfermedad y ocasionan muy escasas complicaciones.

En España las competencias en materia de sanidad están transferidas a las distintas Comunidades Autónomas, por lo que son ellas mismas las que gestionan el programa de Vacunaciones Infantiles. El Ministerio de Sanidad y Consumo ejerce la coordinación y evaluación general del programa de Vacunaciones.


Está contraindicado administrar vacunas si hay:

Fiebre superior a 38,5 grados centígrados, enfermedad infecciosa aguda con fiebre superior a 38,5 grados o trastornos considerados como importantes por el médico.

Si hay alteraciones inmunitarias, niños afectados por trastornos neurólogicos evolutivos, hipersensibilidad a los componentes de las vacunas, procesos malignos en la fase evolutiva, nefropatías agudas o Cardiopatías descompensadas. En caso de embarazo si la vacuna es de virus vivos atenuados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Pueden administrarse las vacunas aún en caso de:

Enfermedades menores, como infecciones del tracto respiratorio alto o diarrea, con temperatura por debajo de 38,5 grados.

Tratamiento con antibióticos, o con bajas dosis de corticosteroides, enfermedades cardíacas, pulmonares, renales o hepáticas crónicas que no estén descompensadas. También en diabetes, dermatosis y eczemas.

También para prematuridad, retraso del crecimiento, malnutrición., en niños con lactancia natural. También para antecedentes de haber padecido tosferina, sarampión, parotiditis o rubeola. Se puede también en el caso en que esté incubando la enfermedad que va a ser objeto de la vacunación.